Hubo un tiempo en el que no había consolas. Había una única plataforma de juegos a la que todos teníamos acceso y no nos costaba ni un “duro”. Esta plataforma, hoy casi olvidada, domino el mundo de los juegos durante generaciones. No necesitaba de una pantalla ni tenia modo online, simplemente un rincón acostumbrado de nuestro barrio, pueblo, ciudad… y una hora establecida a la que todos minuto arriba minuto abajo nos encontrábamos allí.
Teníamos diversidad de juegos, la mayoría sacados de las vivencias de sus grandes creadores: nuestros padres, abuelos… Disfrutábamos en verdadera compañía, de la verdadera amistad, aquella que te podías ver caras, las risas y emociones sin necesidad de emoticonos.
En aquellos tiempos ya existían los nick, pero al contrario que hoy en día no lo elegías tu, te venían dados por una serie de circunstancias y por el que eras fácilmente identificable : “el Drácula” “el Loro” “el Rata” “el Rana” “el Pato” “el Vaca” “el Muerto” “el Risi” “el Porra” “el Chino”…
Las horas pasaban volando y las “partidas” se hacían interminables, interrumpidas muchas de las veces por un grito lejano que decía: “Fulanito, venga para casa que ya es tarde”. Si amigos, estoy hablando de esa plataforma de juegos hoy casi olvidada: La calle.

Jugando en la calle

En esa plataforma hoy casi olvidada, lo más importante era, que allí podía jugar todo aquel que quisiera. Había juegos individuales o por equipos. En ambos casos y en la mayoría de ellos había que hacer una selección, ya fuera para formar los equipos, elegir el orden de salida, quien era la madre o quien se la quedaba. Se le llamaba “echar a suertes” y para ello contábamos con una especie de minijuegos o bien retahílas.

Minijuegos como:
Echar a pies. Los dos elegidos para formas los equipos, se ponían uno enfrente del otro a una cierta distancia. A continuación avanzaban por turnos, colocando un pie detrás del otro. Cuando al estar tan próximos, uno de ellos podía tocar a modo de puente con su otro pie el suyo y el del otro, y a continuación introducirlo de forma transversal en el hueco dejado entre ambos (“monta y cabe”), ese era el que empezaba a elegir, de forma alternativa, a los componentes de su equipo.
Sacar pajitas. Se hacían tantas pajitas o palitos, y de distinto tamaño como jugadores había. Uno, sin que los demás lo vieran, las escondía en su mano, asomando solo la punta como si fueran todas iguales. A continuación cada uno iba sacando una, dependiendo del tamaño y del juego, servia para elegir el que se la quedaba (mas corta), la madre (mas larga), el orden de salida…
Pares o nones. Los dos elegidos para formas los equipos se pedían pares o nones. A continuación se ponían una mano a la espalda y la mostraban a la vez a la voz de “¡Uno, dos y tres!”, con ninguno, uno o varios dedos extendidos. Se sumaban los dedos de ambos jugadores y si esta resultaba par o impar era uno o el otro jugador el que empezaba a elegir por turno a los componentes de su equipo.
Echar a china. Uno de nosotros cogía una piedra pequeña (china) y con las manos atrás la poníamos en una de ellas, ofrecíamos los puños cerrados a los otros jugadores para que escogieran, los cuales golpeaban en uno de ellos, si daba en el que tenía la piedra, perdía, si había varios perdedores, estos volvían a repetir, hasta que quedara solo uno, que era el que se la quedaba.
¡Burro el último!. Tan simple como eso, a la voz de “¡Burro el ultimo!”, el que llegara el ultimo a un lugar determinado se la quedaba.

Las retahílas eran unas cantinelas, que situados haciendo un circulo, uno de nosotros la cantaba o recitaba señalando con cada silaba o palabra a uno de los jugadores, y al que le tocaba la ultima, se la quedaba. Os pondré dos de las más populares.

Una, dola, tela, catola, quile quilete, estaba la reina en su gabinete, vino Gil y apagó el candil. Candil candilón, cuenta las veinte, que las veinte son. Una, dos, tres…

“Pito, pito, gorgorito, saca la mano de veinticinco, en qué lugar, en Portugal, en qué calleja, la moraleja, esconde la mano que viene la vieja.”

En alguno de los juegos era parte fundamental e indispensable (sino que se lo digan al niño dueño del balón que cuando no le marchaban bien las cosas… o al vecino gruñón del segundo que amenazaba con pincharlo o no devolverlo) algún tipo de accesorio. Estos accesorios podían obtenerlos de la vida cotidiana (bote, cinturón, chapas…), otros había que comprarlos (cromos, canicas, peonza…).

Los juegos de la calle

A continuación me voy a referir a algunos de los juegos con los que disfrutamos tiempo atrás. Con nostalgia al verlos alguno diréis ¡a eso jugué yo, que tiempos!
Aclarar que estos juegos, que iban pasando de abuelos a padres y de padres a hijos,  tenían reglas, pero las reglas no estaban escritas,  y dependiendo de la época y el lugar, a la mayoría de ellos se les podía conocer por otros nombres y tener diversas variantes o reglas.


Las canicas

 

Las canicas eran unas bolas de cristal, de china o de acero, de distintos tamaños. Cada uno tenía una buena colección, bien porque las compraba o por que las ganaba.
Se jugaba sobre un terreno, en la que previamente se había hecho un  pequeño agujero llamado “gua”, los jugadores colocaban sus canicas estratégicamente alrededor del hoyo. La bolita se lanzaba impulsada a modo de resorte con los dedos de la mano, con el pulgar y también con el índice o corazón. El juego consistía en dar a la canica de un contrincante, y a continuación colar la tuya en el gua. Una vez que esto sucedía el jugador al que habías golpeado su canica tenía que darte una de las suyas. Así nos podíamos tirar horas y horas, salvo que te quedaras sin bolas.

 


Las chapas

 

Las protagonistas, las chapas,  son los tapones que cierran las botellas de algunas bebidas. Las conseguíamos, normalmente, pidiéndolas en los bares, las mas solicitadas eran las de botellines de vermut Cinzano. Las adornábamos con las caras de los ciclistas de la época.
Debíamos previamente  hacer en un suelo arenoso, con las dos palmas de las manos unidas y apartando la arena, una especie de pista, con curvas, rectas, montículos… y marcando las líneas de meta, meta volante y montaña. El juego consistía en impulsar, con el dedo corazón o índice, las chapas a lo largo del circuito. No debíamos salirnos de la pista, el que lo hiciera volvía al punto de donde había lanzado. Ganaba aquel que primero llegaba a la meta, y si se era por etapas,  se contaban las tiradas a lo que llegaban los demás y se apuntaban en una libreta. Esto servia para hacer una clasificación sumando las tiradas de cada etapa. También había otras clasificaciones en base a los puntos conseguidos al pasar por la metas volantes y premios de la montaña.

 


La peonza

 

Para jugar se necesitaba un peón o peonza y una cuerda con la que se enrollaba  para lanzarla. La peonza la solíamos pintar con colores o incluso le poníamos chinchetas y a la hora de bailar quedaba muy chula.
El juego consistía en lanzar tu peonza y golpear directamente a los de tus contrincantes situados en un circunferencia, pudiendo utilizar la mano para cogerla y sin que dejara de bailar chocarla contra las situadas en el círculo, para sacarlas fuera. En el caso de que al lanzarla, no bailara, debíamos dejarla dentro del círculo y esperar a que los demás la sacaran. Una de las finalidades del juego era intentar dañar e incluso romper las peonzas del contrario, para ello había unas en las que el “rejo”, la parte de abajo y de hierro, en vez de ser redondeado, tenía una terminación puntiaguda.

 


Dola

 

Este era uno de los juegos mas populares, y como la mayoría de los juegos de la calle, que iban pasando de generación en generación, surgían múltiples variantes y diferentes nombres: A la una mi mula, Pidola o Dola, entre otros
El juego consistía en: se marcaba una línea en donde el burro se colocaba de forma lateral, doblado  por la cintura, con la cabeza bien agachada y protegida por los brazos, los demás jugadores se ponían uno detrás de otro formando una fila estableciendo el orden para saltar. El primer saltador corría hasta la raya desde donde saltaba por encima del burro, apoyándose en él con las dos manos sobre la espalda, y haciendo pasar las dos piernas por entre la cabeza y el culo. Así uno tras otro, una vez que hubiera pasado todos, el burro se retiraba en una medida establecida de la linea, con lo cual cada vez resultaba mas difícil el salto, y aquel que fallaba, se ponía de burro. En el juego para hacerlo mas variado y complicado había una serie de movimientos o acciones, que a elección del primer saltador (la madre) se podían realizar y aquellos que no los ejecutaran correctamente, se la quedaba. Entre aquello movimiento los mas populares eran “tabaca” “lique” o “tabaca/lique”. El primero consistía en golpear con la parte lateral del zapato sobre el culo del burro en el momento del salto que apoyabas tu manos sobre su espalda. Lique, igual, pero el golpeo se hacia con el tacón, y tabaca/lique eran los dos golpeos combinados en el mismo salto uno detrás del otro. Estos golpeos, “la madre”, en ocasiones, podía elegir entre aumentativos o diminutivos, que como su propio nombre indica, quería decir que el golpeo, con el paso de los participantes debería de hacerse disminuyendo o aumentando su fuerza en relación al golpeo de la madre. Si esto quizás os parezca cruel, había otro movimiento mas agresivo, que mas de uno le hizo soltar una lagrima. Se llamaba Pinocho” . Consistía  en saltar sobre el burro, desde la posición en la que caías te ibas dado la vuelta colocándote en posición y pronunciado las silabas Pi-no-cho, en la ultima de ellas le propinabas una patada en el culo. Al igual que en los otros movimientos podía ser diminutivo, o cruelmente aumentativo. Paradójicamente el que hacia de juez, el que decidía si esto sucedía así, era el propio burro, quien mejor que el, que lo sufría en sus carnes. Y es que los niños de antes estábamos hechos de otra pasta.

 


Churro va

 

Se hacían dos equipos, los jugadores que se la quedaban debían formar una fila doblando la espalda y metiendo cabeza entre las piernas del siguiente compañero, el primero de ellos apoyaba la cabeza sobre uno que no participaba, situado de espaldas a una pared o similar, y que recibía el nombre de “madre” . Los jugadores del equipo contrario debían saltar sobre las espaldas de los que hacían de burro e intentar llegar lo mas adelante posible, para dejar sitio a sus demás compañeros ya que debían permanecer sentados en el lugar en el que caían. Una vez todos encima, y sin poder tocar el suelo con ninguna parte del cuerpo, podía pasar que alguno de los burros se “rengara”, y entonces se volvía a empezar, el primero de ellos decía “churro”, “mediamanga” , “manga entera” ,  apoyando su mano  en el antebrazo contrario, que significaba “churro”, en mitad del brazo “mediamanga” o en el hombro “manga entera”. El equipo que hacia de burro debía decir una de las tres opciones, si acertaba se intercambiaban los papeles, por el contrario si no lo hacia, seguían quedándose un turno mas. De todo esto era testigo la madre.

 


El cinto escondido

 

Lo primero que necesitábamos era un cinturón. A continuación el jugador elegido debía esconderlo, mientras todos los demás tenían que permanecer en una espacio llamada “casa”, desde donde no podían ver la zona en donde iba a ocultarse el cinturón.
Una vez escondido el cinto, todos salen a buscarlo con el debido, a la vez que justificado, temor y precaución. Y es que en relación a esto habría que comentar que había dos tácticas muy comunes, que las podíamos llamar: la del mosqueo, en el  que alguien hacia ademán de haber encontrado el cinturón, con lo que el resto ponían pies en polvorosa, y la del disimulo, en el que alguien una vez echado el ojo al cinto, hacia que seguía buscándolo, y pacientemente esperaba a que las posibles victimas se acercaran, para que en el momento mas oportuno…
El que lo había escondido debía ir indicando en relación a la lejanía o cercanía que se encontraban del cinto con un “frio,frio” “caliente,caliente”o “te quemas”. Una vez encontrado el cinto, el que lo había hecho salía detrás de los demás para intentar golpearlos, y estos a su vez se dirigían a toda carrera a la “casa” en donde no podían ser golpeados. A continuación el que había encontrado el cinto, le tocaba esconderlo, y vuelta a empezar.
El juego puede parecer agresivo, pero no, era muy divertido por lo que comente del temor, precaución, disimulo, mosqueo, que te tenían en tensión en todo momento. Aclarar que los golpeos no eran fuertes, se evitaba dar en la cabeza y sobretodo con la parte de la hebilla.

 


El rescate

 

En primer lugar se elegían los equipos y se sorteaba quien se la quedaba. Al que le tocaba quedarse debía de pillar a todos los miembros del otro equipo. Un jugador se consideraba pillado cuando era tocado por uno de sus contrincantes, y pasaba a engrosar la fila de pillados que agarrados de la mano se situaban en un lugar establecido del que no se podían separar. Si alguno de su equipo, que no había sido cogido, tocaba  la mano del ultimo  de la fila, todos quedaban liberados y vuelta a empezar. Por el contrario si todos los miembros del equipo eran pillados pasaban a ser ellos los perseguidores.

 


El escondite

 

El que se la quedaba, se ponía apoyado en una pared, árbol, farola… con los ojos tapados contando hasta un numero establecido mientra que los demás se escondían. La cuenta terminaba con un “ronda ronda el que no se halla escondido que se esconda y el que este detrás de mi que se quede por mi” , para a continuación buscar a los compañeros. Cuando descubría  alguno de ellos, debía dirigirse corriendo hasta donde realizo el conteo y tocando con la mano decir “por fulanito”, y así hasta descubrir a todos. Los niños escondidos podían salvarse si el que se la quedaba, al alejarse en la búsqueda de los demás, tocaban la pared antes que el con un “por mi”. Si esto sucedía con el ultimo que quedaba por descubrir, salvaría a todos sus compañeros con un “por mí, por todos mis compañeros y por mí el primero”, con lo que volvería a comenzar el juego, quedándose otra vez el mismo, y con un nuevo conteo. Si esto no sucedía así, se quedaba el primero en ser descubierto. Todavía , pasados tantos años, a alguno se le esta buscando.

 


Bote botero

 

En primer lugar se necesitaba un bote  o botella de plástico,  que se colocaba  el suelo en una zona marcada. El que se la quedaba se situaba junto a el y cerraba los ojos contando hasta un número convenido. Los demás aprovechaban para esconderse,  el tenía que ir a buscarlos,  a la vez que proteger el bote. Cuando veía a alguien, debía golpear el bote contra el suelo diciendo “Bote botero por fulanito”. Los jugadores descubiertos debían permanecer en una zona convenida. Si alguien llegaba, y sin ser visto, pateaba al bote, compañeros que ya habían sido descubiertos volvían a ser libres y el juego volvía a empezar. Y si el que se la quedaba encontraba a todos los compañeros se la quedaba el primero en ser visto.

 


Los cromos

 

Quien por aquellos tiempos no colecciono cromos que pegábamos en sus respectivos álbumes hasta conseguir completarlos. Cromos que, o bien podías adquirirlos en sobres, o que te venían de regalo en aquellos míticos bollos de los recreos: Bucanero, Bony, Tigreton o Pantera Rosa. Los cromos mas populares y que han perdurando con el paso del tiempo son los de futbolistas.
Cuantos menos cromo te quedaban para completar la colección, menos eran las posibilidades de que te salieran los que te faltaban, acumulando con ello una gran cantidad de “repes”.  Los repes, o bien los cambiabas con los demás niños por otros que no tenias, o  bien (esto ocurría con los de futbol) te los jugabas. Para ello teníamos dos juegos muy populares:

Apoyándolos sobre una pared a una altura predeterminada y dejarlos caer, ganando aquel que conseguía montar el cromo lanzado sobre alguno de los que permanecían en el  en el suelo, llevándose todos los que había acumulados en el suelo.

Contando las letras de los jugadores. Uno hacia de banca (normalmente el que tenia un buen “taco” para responder), con su “taco” de cromos hacia tantas divisiones como jugadores hubiera, incluido el. Cada una apostaba de forma numérica o mediante una porción de su taco señalando una de las particiones. La banca sacaba el cromo de debajo de la partición que le habían dejado, contando a continuación la letras del nombre del jugador (alegría por un lado si te tocaba un jugador de apellido vasco o compuesto y temor si te tocaba un tal Sol) cotejándolo con el resto de jugadores. Por ultimo se realizaba el pago de lo apostado, por parte de la banca o demás jugadores, en base al mayor numero de letras del jugador que le había salido. El juego terminaba para algunos cuando se le “espeluchaba” (perdía todos los cromos).

 


La lima

 

En este juego necesitábamos una lima o un trozo de metal afilado. A continuación dibujábamos en un terreno propicio para clavar la lima, una serie de círculos y cuadrados separados entre si y unidos por una línea. Según se iba avanzando,  la distancia entre ellos, con el fin de dificultar el juego, iba aumentando.
El juego consistía en:  situándose en cada uno de los círculos o cuadrados, empezando por el primero, ir clavando la lima en el siguiente hasta llegar al final. Sino clavabas la lima en el objetivo te quedabas en el que estabas, y turno para el siguiente. En los primeros lances era relativamente sencillo clavar la lima, pero según iba aumentando la distancia, esta, tendía a girar sobre si mismo  y no caía de punta. Para intentar que esto no sucediera, se ponía la lima debajo de la mano y se lanzaba deslizándose por debajo de ella y de esta manera  girara lo menos posible.
Ganaba el primero que llegaba al círculo o cuadrado final.

 


Y por supuesto… El fútbol

 

Y por su puesto el fútbol, el juego mas practicado por los niños de aquella época y de todas. En cualquier espacio abierto y a cualquier hora podías ver a los chavales corriendo detrás de un balón. Solo se necesitaba: Un balón, un espacio abierto mas o menos delimitado, y “unas porterías” hechas a base de piedras, carteras, ropa o cualquier objeto que delimitara por donde tenia que entrar la pelotita. No les voy hablar en que consistía, porque es sobradamente conocido, solo decir,  como ejemplo de que en aquellos juegos de la calle podía participar todo el que quisiera,  que se comenzaba a echar a pies para elegir los equipos, y  esos equipos al final del partido (horas y horas después)  podía diferir mucho, en cantidad y componentes, de los que lo formaban al principio. Los jugadores se iban incorporando según iban llegando, en uno o en otro equipo, según las necesidades, o abandonándolos si su presencia era requerida al consabido grito en la lejanía…

 


 

… Y el pañuelo, balón prisionero, pies quietos, cortahilos, la taba, tu la llevas, las cuatro esquinas, el escondite ingles, los disparates, las prendas, el teléfono escacharrado, el juego de las películas, el rey de la montaña, bandera…

 

Se lo quiero dedicar a aquellos chavales, primeros pobladores de un barrio de Toledo a principio de los 70, con los que compartí  y disfrute en verdadera compañía, de la verdadera amistad, aquella que te podías ver caras, las risas y emociones sin necesidad de emoticonos.

 




Escrito por: pamaemi

Moderador, y sobretodo Colaborador. Pasaba por aquí, hice amigos, y me quede.

5 comentarios en “Hubo un tiempo en el que no había consolas

  1. Gameradicto December 27, 2016 12:23:30 reply
    Muy bueno el artículo.



    Yo jugué a varios juegos, el de la lima ni lo conocia :P



    Recuerdo también el pollito ingles, que se ponia uno contra la pared y el otro grupo de amigos en linea y a una distancia de la pared. Entonces el que estaba mirando hacia la pared tenia que cantar: "Un, dos, tres, pollito ingles" y mientras los otros amigos debian moverse hacia la pared para tocarla y salvarse. Cuando acababa de recitar la frase debía girarse rápido y si veia a alguien del otro grupo que se movia (Debían estar estaticos, como el maniqui challenge que hay ahora de moda) lo eliminaba.



    Un articulo muy navideño y divertido.



    Gracias!
  2. zagiel December 27, 2016 12:30:05 reply
    Me ha encantado el articulo, me hizo recordar mis tiempos de crio

    He jugado a todos los mencionados menos a la lima y a la dola. En mi zona a el rescate se le llamaba polis y cacos

    Muy bueno el artículo.



    Yo jugué a varios juegos, el de la lima ni lo conocia :P



    Recuerdo también el pollito ingles, que se ponia uno contra la pared y el otro grupo de amigos en linea y a una distancia de la pared. Entonces el que estaba mirando hacia la pared tenia que cantar: "Un, dos, tres, pollito ingles" y mientras los otros amigos debian moverse hacia la pared para tocarla y salvarse. Cuando acababa de recitar la frase debía girarse rápido y si veia a alguien del otro grupo que se movia (Debían estar estaticos, como el maniqui challenge que hay ahora de moda) lo eliminaba.



    Un articulo muy navideño y divertido.



    Gracias!


    En mi zona a eso se le llamaba "un dos tres, palito ingles"



    También jugábamos mucho al "pilla pilla" que es como el escondite pero tienes que tocar al que quieres pillar o el pilla alturas, que es lo mismo solo que si subías a algún sitio estabas en casa
  3. ikky December 27, 2016 18:40:56 reply
    Muy bueno Pamaemi.



    Yo por supuesto, como buen niño de los ochenta, jugué a la gran mayoria de esos juegos, aun hay bajo uno de mis parpados una pequeña chinita de tierra que me saltó jugando a las canicas y que los medicos decidieron que era tan pequeña que no merecia la pena quitarla, por la cicatriz que me iba a quedar.



    A parte de esos juegos que menciona Pamaemi, yo me crie alrededor de una piscina comunitaria, y casi todos los juegos de los niños tenian que ver con la piscina. Las carreteras de las chapas las haciamos en la arena de la piscina, el pilla-pilla tenia reglas especiales en las que solo podias correr en un sentido. Y por supuesto los propios juegos dentro del agua, debo decir que yo, sin ser un nadador veloz o tecnico, me desenvuelvo muy bien en el agua por aquellos juegos, en los que hacer todo tipo de piruetas y saltos acuaticos podian marcar la diferencia entre una derrota humillante y la mas flagrante de las victorias.



    Tan solo añadir que en mi generacion empezamos a jugar ya a los juegos de ROL de lapiz y papel, a los nueve años me regalaron mi primer juego de Rol (el de StarWars) y como si de una consola nueva se tratase, empezamos siendo un grupo pequeño de cuatro o cinco niños y acabo jugando todo el barrio. Supongo que eran un poco las bases de lo que estaria por llegar.
  4. ifenix December 27, 2016 23:48:25 reply
    Me ha encantado el artículo @pamaemi, cómo se nota que ya no cumplimos los 40 (o más ).

    En mis tiempos alguno de esos juego tenían otro nombre, la peonza era la trompa (también estaba el trompo, lo mismo pero algo más grande y con 'moña'), las canicas eran las bolas, el rescate era el calimbre.

    Alguno que has puesto no lo conocía, pero también jugábamos a otros al estilo.



    Jugar el la calle era siempre mejor que estar 'encerrado' en casa, porque lo hacíamos con amigos, cara a cara.
  5. pamaemi December 28, 2016 10:44:03 reply
    Muy bueno el artículo.



    Yo jugué a varios juegos, el de la lima ni lo conocia :P



    Recuerdo también el pollito ingles, que se ponia uno contra la pared y el otro grupo de amigos en linea y a una distancia de la pared. Entonces el que estaba mirando hacia la pared tenia que cantar: "Un, dos, tres, pollito ingles" y mientras los otros amigos debian moverse hacia la pared para tocarla y salvarse. Cuando acababa de recitar la frase debía girarse rápido y si veia a alguien del otro grupo que se movia (Debían estar estaticos, como el maniqui challenge que hay ahora de moda) lo eliminaba.



    Un articulo muy navideño y divertido.



    Gracias!




    Gracias. "El pollito ingles", lo del pollito no se de donde vendria, yo lo conocia por "escondite ingles", y se decia "Escondite ingles sin mover las manos ni los pies"



    Me ha encantado el articulo, me hizo recordar mis tiempos de crio

    He jugado a todos los mencionados menos a la lima y a la dola. En mi zona a el rescate se le llamaba polis y cacos



    En mi zona a eso se le llamaba "un dos tres, palito ingles"



    También jugábamos mucho al "pilla pilla" que es como el escondite pero tienes que tocar al que quieres pillar o el pilla alturas, que es lo mismo solo que si subías a algún sitio estabas en casa




    Gracias,Zagiel. Efectivamente el rescate era similar a polis y cacos o policías y ladrones. "Pollito" "palito" . El pilla pilla y pilla alturas, seria como el "tu la iievas" o "tula" y "tula en alto".



    Muy bueno Pamaemi.



    Yo por supuesto, como buen niño de los ochenta, jugué a la gran mayoria de esos juegos, aun hay bajo uno de mis parpados una pequeña chinita de tierra que me saltó jugando a las canicas y que los medicos decidieron que era tan pequeña que no merecia la pena quitarla, por la cicatriz que me iba a quedar.



    A parte de esos juegos que menciona Pamaemi, yo me crie alrededor de una piscina comunitaria, y casi todos los juegos de los niños tenian que ver con la piscina. Las carreteras de las chapas las haciamos en la arena de la piscina, el pilla-pilla tenia reglas especiales en las que solo podias correr en un sentido. Y por supuesto los propios juegos dentro del agua, debo decir que yo, sin ser un nadador veloz o tecnico, me desenvuelvo muy bien en el agua por aquellos juegos, en los que hacer todo tipo de piruetas y saltos acuaticos podian marcar la diferencia entre una derrota humillante y la mas flagrante de las victorias.



    Tan solo añadir que en mi generacion empezamos a jugar ya a los juegos de ROL de lapiz y papel, a los nueve años me regalaron mi primer juego de Rol (el de StarWars) y como si de una consola nueva se tratase, empezamos siendo un grupo pequeño de cuatro o cinco niños y acabo jugando todo el barrio. Supongo que eran un poco las bases de lo que estaria por llegar.




    Gracias ikky. Canicas y carreras de chapas, unos clásicos



    Me ha encantado el artículo @pamaemi, cómo se nota que ya no cumplimos los 40 (o más ).

    En mis tiempos alguno de esos juego tenían otro nombre, la peonza era la trompa (también estaba el trompo, lo mismo pero algo más grande y con 'moña'), las canicas eran las bolas, el rescate era el calimbre.

    Alguno que has puesto no lo conocía, pero también jugábamos a otros al estilo.



    Jugar el la calle era siempre mejor que estar 'encerrado' en casa, porque lo hacíamos con amigos, cara a cara.




    Gracias ifenix. Quien bien suena eso de calimbre ¿de donde viene?. Que razón tienes ahora los chavales de ahora están todo el día encerrados en casa "jugando" a videojuegos, solos o en "compañia", pero bueno, los tiempos son los tiempos, nosotros por tener, no teníamos ni tele, bueno si a partir de las 6 de la tarde despues de la carta de ajuste. Estábamos todo el tiempo en la calle. Nada mas terminar de comer salíamos pitando a reunirnos con los amigos para jugar a lo que tocara en aquel momento, mas de una vez nos llevamos algún cubo de agua de un vecino gruñón por no dejarles dormir la siesta.

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